miércoles, 30 de noviembre de 2016

La perfección no existe

Y con este título tan sesudo, parece que he descubierto el hilo negro, ¿verdad?


No es mi intención, pero hay días en los que resulta necesario parar la maquinaria de mi cabeza y reflexionar sobre esto.


En cuanto me dejo llevar por la rutina, las prisas y  obligaciones, lo pierdo de vista. 


Soy una persona muy exigente conmigo misma, demasiado.


Para mi desgracia, esta exigencia mía, no me exime de meter la pata a menudo como a cualquiera. Ser tan exigente no me lleva a ningún sitio, 


Siempre intentando llegar a todo, poder con todo y además, hacerlo todo bien...



Que, que nadie se ofenda ni enfade, que a nadie le falte nada a mí alrededor....



Que la casa este limpia, la nevera llena, la comida preparada, rica, sana y nutritiva...



Los que cumplen años felicitados, los regalos comprados...



Las atendidas, las cuentas impecables, los ahorros en orden, los armarios colocados, los niños perfectamente educados, los deberes terminados, las agendas firmadas...



Los conflictos resueltos, los dramas finiquitados, los favores realizados...



El pelo en orden, la ropa conjuntada, los labios pintados y la sonrisa en la cara.



Podría seguir escribiendo tantas y tantas líneas...



Buscar la perfección es tan cansado, tan agotador, que a veces una siente que no es lo suficiente:


Lo suficiente guapa, buena, organizada, eficiente, amble, capaz... lo suficiente.

Por qué la perfección mal entendida, es la zanahoria que cuelga delante de las narices del conejo y que por más que corra, no logra alcanzar. 


Y esto no es lo que quiero para mis hijos, no quiero que nunca sientan que no son suficientemente algo. 



Quiero que sean responsables y aprendan a esforzarse por aquello que sea necesario.



Quiero que sepan sacar lo mejor de sí mismos en cualquier situación.



Me gustaría que aprendieran que pueden levantarse tantas veces como caigan.



Que sean amables y empáticos, con los demás, pero también consigo mismos.



Pero no a costa suya, no por encima de todo, no por delante de ellos.



Porque sobre todas las cosas que quiero para ellos, está su felicidad.


Siempre he pensado que aprenden más de lo que nosotros hacemos, que de aquello que les decimos, por eso, a veces me tengo que parar, descubrir el hilo negro y pensar que: 

LA PERFECCIÓN NO EXISTE










lunes, 28 de noviembre de 2016

Primera Navidad después de la verdad


El sábado compartí una entrada de las Navidades de 2014 donde ya se vislumbraba que para el mayor, la inocencia mágica tocaba a su fin...


Sin embargo, no fue hasta las Navidades del año siguiente, cuando le tuve que revelar la verdad, aunque él ya tenia la certeza desde hacía tiempo.

Cuándo me lo preguntó esta vez, tardé unos instantes en tirar de archivo mental y ver que solución tomaba y recurrí a la respuesta en forma de pregunta, en un vano intento de alargar lo inevitable:


 -¿Mamá, los regalos los traen los Reyes Magos y Papá Noel o sois vosotros?

Tic, tac, tic, tac...

 -¿Tu que crees?

Supongo que mi cara de circunstancias durante la conversación le hizo pensar que estaba preguntando algo inapropiado, que no debía de dudar o algo así y diciéndome lo que supongo que pensaba que yo quería oír: 

-ELIJO creer que Papá Noel y los Reyes Magos son los traen los regalos a nuestra casa,y que en las demás es la familia y los amigos quienes compran los regalos.

Su boca decía eso, pero la expresión de su cara me dejó claro que ya no había vuelta atrás, él ya sabía la verdad y alargarlo era absurdo, incluso contraproducente.

Así que le escribí una carta a corazón abierto.


Lloré mientras la escribía por el fin de una preciosa etapa, por miedo a que mi hijo perdiera la ilusión, por temor a que sintiera decepción y no volver  a ver ese brillo tan especial en sus ojos...

Aprovechando una tarde en la que no estaba su hermana y que él había vuelto a sacar el tema de pasada, (Al parecer todos los niños de su clase andaban preguntándose unos a otros, si creían o no, en los Reyes Magos y si estos eran los padres) le di la carta en su habitación y le deje solo leyéndola.

Mi hijo me dio las gracias por contarle la verdad y yo le prometí que nada iba a cambiar y que ahora el también entraría en el equipo y juntos haríamos las Navidades tan especiales como siempre.


Ahora somos uno más para crear magia en esta casa.

Y pienso cumplirlo, pienso hacer que estas Navidades sean tan especiales o más como siempre, que la realidad no sea una piedra en el camino, ni ensombrezca esta época del año tan bonita.

PD
No fue fácil para mí, no utilicé la carta que siempre pensé que me haría el proceso más sencillo, porque no casaba con las creencias de mi hijo y él es el protagonista en esta historia, la transición tenía que ser adaptada a él.

Sin embargo, puedo constatar, que no ha sido tan malo como pensaba.

Si estáis a punto de pasar por este trance, os recomiendo: paciencia, sinceridad y no dejar de pensar que la magia es posible.







jueves, 24 de noviembre de 2016

De como convertirte en el Grinch sin darte cuenta

Ayer, sin intención alguna y sin darme cuenta, me convertí en el Grinch y le amargué la Navidad a mi hija.

Menos mal que solo fue durante unos instantes, pero el mal sabor de boca ya no se me quita.

Si todos los años a mi hija le cautiva el catalogo completo de juguetes, este año no ha sido menos.

Peeero, a diferencia de años anteriores en los que suele inclinarse mas por un juguete concreto, este año....no. 

Este año, le entusiasman 4 de cada 5 juguetes ....por página....y su lista es in-ter-mi-na-ble.

Aquí está paje creadora de magia que escribe, tiene un presupuesto para cumplir ilusiones navideñas como cualquier hijo de vecino y este año, no se como organizarlo para sacar el mayor rendimiento en cuestión de ilusión.

Por eso, ayer por la tarde, nos sentamos a escribir la carta de Papá Noel, con intención de pedir una pequeña lista de cosas: 

Las que más, más, más le gustasen.
Las que más , más, más ilusión le hicieran.
Con las que creyera que más, más, más, iba a jugar...

Y a cada cosa que ella sugería, había una replica:

-Pero si ya tienes un montón como ese
-Pero si ya tuviste uno igual y no le hiciste ningún caso
-Pero si no te cabe en la habitación
-Pero si eso se desmonta con un soplido
-Pero, pero, pero...

De repente la mire, vi que tenia los ojitos llorosos y  en cuanto la pregunté que qué le pasaba, rompió a llorar.

Mi pobre niña, ella que es todo alegría e ilusión, que mira los catálogos de juguetes como si fueran el "Hola" en la peluquería, que no importa lo que reciba, siempre juega con ello, por que ella es capaz de hacer de una botella de agua de 2 litros, un bebé...

Pero bueno,una que es humana y tiene malos días, a veces se equivoca en sus formas.

Hoy me he levantado mas sosegada, el Grinch ha quedado aniquilado y retomamos la Navidad, Papá Noel, Los Reyes Magos y demás festivos con alegría. 

Hoy volveremos a escribir la carta para Papá Noel, tan numerosa como ella quiera, por que sabe que no lo va a recibir todo, y justamente eso, es lo que la hace ilusión: la expectativa, las infinitas posibilidades, el saber que todo es posible.

Y esta madre mitad paje-mitad economista, mitad creadora de ilusión-mitad aniquiladora de ideas chulas, mitad Maga- mitad Grinch, hará todo lo posible por que un año mas, las Navidades sean mágicas, divertidas, chulas y que merezcan la pena recordar.

Este año además tengo un pequeño hándicap añadido con el Mayor, que ya os contaré el próximo día.